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Policiales

“Un coco me golpeó el parabrisas”. Pero la mujer que quedó muerta en la calle no cayó de un árbol

Cuando los detectives arrestaron al abogado Miami Lakes, Marcos González-Balboa, para preguntarle sobre los daños en su Mercedes-Benz, él tenía una excusa.

“Un coco me golpeó el parabrisas”, espetó, de acuerdo con una orden de arresto.

Pero extensas secuencias de video, recibos por $300 en licor, registros de teléfonos celulares, vigilancia encubierta de la policía e incluso un registro del basurero demostraron que no había tal coco, indicaron las autoridades.

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La orden emitida el miércoles revela que los detectives de homicidio vehicular del condado armaron un minucioso caso que mostraba que González Balboa era el conductor ebrio que golpeó y mató a una ciudadana sudafricana en Miami Lakes, se fue y dejó a la mujer morir en la oscura calle.

“No había ningún árbol de coco en el área donde la víctima fue golpeada y murió”, escribió el detective de Miami-Dade Jeffrey Childers en la orden de arresto.

González-Balboa está acusado de homicidio involuntario por conducir ebrio (DIU) y de abandonar la escena de un accidente donde falleció el 7 de diciembre Tatum Halloway, de 26 años, de Pretoria.

El abogado de lesiones personales, de 65 años de edad, hizo su primera comparecencia ante el tribunal el miércoles, la mañana después de su arresto. La jueza de Circuito de Miami-Dade, Victoria Sigler, redujo su fianza casi a la mitad, a $75,000. González-Balboa, quien ya tuvo dos arrestos previos por DUI que fueron retirados, deberá permanecer bajo arresto domiciliario, usando un monitor electrónico en el tobillo, mientras espera el juicio.

Tatum Halloway, de 26 años y de Sudáfrica, murió al ser atropellada en Miami el pasado 7 de diciembre. Foto familiar.

“No hay ningún problema en este caso de riesgo de fuga o peligro para la comunidad”, dijo su abogado, Miguel Del Águila, al juez. “Él no va a irse. No se ha ido en cuatro meses”.

La víctima en este caso fue Halloway, cuyos padres trabajan enseñando en una escuela cristiana en Sudáfrica. Halloway era la segunda de tres hijos del matrimonio.

En la escuela, Halloway también era una gimnasta consumada, acróbata competitiva y actriz. Después de graduarse en la universidad, se unió a Park West, una compañía que vende objetos de arte en cruceros. Halloway solo estaba visitando Miami por unos días para una sesión de entrenamiento.

“Ella viajaba por todo el mundo vendiendo arte”, dijo el abogado de Miami Paul Schwiep, que representa a la familia en una demanda contra González-Balboa presentada el martes.

Después de su muerte, la familia abrió la Fundación Tatum Halloway para ayudar a sudafricanos desfavorecidos a recibir una mejor educación.

“Somos cristianos y creemos en la misericordia. Si bien nada puede devolvernos a nuestra hija, oramos para que este caso sirva para disuadir futuras conductas similares”, dijeron en un comunicado el miércoles.

Al principio, la muerte de Halloway parecía un misterio. Fue encontrada boca abajo junto a una alcantarilla en Miami Lakes Drive y Fairway Drive, en el área suburbana al norte de Hialeah. Su cuerpo había sido arrojado más de 50 pies. El golpe, justo antes de las 2 de la madrugada del 7 de diciembre, fue tan poderoso que le arrancó el reloj de la muñeca.

En el lugar, la policía de Miami-Dade encontró una parte de un parachoques de un Mercedes Benz. Después de que el incidente se reportara en la prensa, un informante llamó a la Policía para informar sobre un Mercedes C250 plateado del 2013 perteneciente a González-Balboa estacionado cerca de su oficina. El auto tenía un parabrisas y un parachoques estropeados, de acuerdo con la orden de arresto.

Esa noche, el detective de Miami-Dade, Michael Tápanes, fue a la casa de González-Balboa para “una vigilancia visual”. Más tarde detuvo al abogado y vio que el daño frontal del auto coincidía con lo ocurrido al vehículo que atropelló a Halloway. El parabrisas también acababa de ser reemplazado.

Además de echarle la culpa a un coco, González-Balboa se negó a hablar sobre lo sucedido, dijo la orden. Pero entregó su teléfono celular. Un análisis del FBI reveló que el teléfono se usó en el área donde ocurrió el accidente a esa hora, dijo la policía.

Los detectives encontraron el taller en Pompano Beach donde se puso el parabrisas la mañana del accidente y también encontró el parabrisas viejo en un basurero de reciclaje en Deerfield Beach, dijo la Policía.

Marcos González-Balboa Cárcel de Miami-Dade

También descubrieron que González-Balboa había estado bebiendo en Bulla Gastrobar, en Coral Gables, donde compró 19 bebidas, incluido tequila El Jimador a la roca, margaritas y vodka Grey Goose a la roca. No se sabe con certeza cuántas de esas bebidas él mismo ingirió, pero los fiscales creen que estaba claramente incapacitado para conducir.

El motivo: el video de vigilancia del estacionamiento de Coral Gables lo muestra caminando torpemente hacia su automóvil. “Tuvo problemas para poner dinero o el boleto en la máquina que opera la puerta de salida”, según la orden, que también fue preparada por la fiscal Laura Adams.

Las imágenes también revelaron que el automóvil no mostraba daños cuando salió del garaje poco antes del accidente. También son importantes las imágenes de vigilancia de la casa de un vecino, que revelaron que González-Balboa llegó a su casa justo después del choque con el automóvil dañado.

Este no fue el primer encuentro de González-Balboa con las leyes de tráfico.

Entre 1993 y el 2013 recibió 22 multas. La mayoría de ellas fueron descartadas, pero su récord muestra sentencias por conducir descuidadamente, a exceso de velocidad y llevarse una señal de alto. También tuvo dos casos de DUI que fueron desechados. En un caso del 2006, fue acusado de DUI con daños a la propiedad, pero terminó con solo una condena por conducir imprudentemente.

González-Balboa se graduó de Levin College of Law de la Universidad de Florida en 1979 y fue admitido en el Colegio de Abogados de Florida más tarde ese año. Tiene un historial disciplinario de10 años sin infracciones.

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