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Artes y Letras

‘A dónde’, una conversación con el pintor y novelista Ramón Williams

Nacido en La Habana en 1969, Ramón Williams ha venido combinando a través de los años la fotografía, el vídeo, lo visual…, con la escritura más rigurosa, aquella que atraviesa lenguaje y reflexión. A dónde, su novela escrita bajo (contra) el Período especial cubano en los años noventa aunque recién publicada por Bokeh, en Leiden, sería el mejor ejemplo.

Podría decirse que uno de los dispositivos esenciales de A dónde es el lenguaje, un habla a lo Bustrófedon incluso. Sin embargo, en la novela hay mucha realidad, entendiendo esto como experiencias comunes a los nacidos alrededor de los años setenta en Cuba. ¿Dónde coinciden para ti estos dos espacios?

Coinciden en las arenas movedizas de las influencias, más visiblemente, de dos monstruos de sus lenguas y circunstancias: Joyce en Retrato del artista adolescente y Cabrera Infante con su Tres tristes tigres. Del párvulo y su balbuceo amamantado por las tensiones ideológicas de sus mayores, a la cristalización de la imagen hecha palabra en los dédalos mentales del joven Nilo. Palabras en torno a imágenes e imágenes nacidas de palabras que, en su encarne Bustro, alientan la duda sobre las rutinas de esa realidad radio-reloj, de la ciudad que se derrumba y alguien cantando al Hombre Nuevo, a lo que sería puntualmente el auge del Reguetón y de otras ruinas aplaudidas hoy… ¡Dime si no es concebible un unicornio de Chocolate!

Decía Musil que hay algo que un escritor no quiere narrar en sus textos. Algo a lo que se niega, que “oculta”, aunque este algo siempre salga. ¿Qué es lo que Williams no quería narrar en su novela?

Afuera de A dónde queda un decenio donde cabe otra novela. Adentro, líneas que subrayan el poder expresivo de la ausencia, el don subversivo de la desaparición a voluntad. La novela se salta los ribetes de una década prodigiosa, se come derroteros particulares; no vende un anecdotario colectivo ni responde a la voracidad por una veracidad sin riberas. En sus páginas falta el nombre de alguien que parecía olvidado por la muerte, entre el Materialismo Histórico y la Metafísica. Acaso, en medio de tanto abandono, quedó colgada en los bordes del libro alguna epifanía: Tal vez todos los padres perdidos no son espías (ni sus hijos) al servicio de un liderazgo social nefasto, sino otros centrifugados por la “selectividad histórica”, otros dados en sacrificio a las bestias rojas de las estadísticas, las de los esparcidos por los cielos del exilio y que no acaban de caer, balones de Dylan Thomas.

La narrativa cubana de los noventa hasta hoy ha movido varias ecologías: conceptual, realista, lúdica, política... Si tuvieras que poner a dialogar tu libro con algunas de estas “tradiciones”, ¿cuál sería?

Lúdico-conceptual sería el animal, de cara y colmillo a las políticas realistas tan conectadas al surrealismo de ese desgobierno isleño. Me interesa el lenguaje que autorreflexiona “con actitud”, que destila venenos y trae cosquillas como antídotos contra la seriedad recalcitrante de los discursos oficiales, esas correctas e impersonales extensiones de los aparatos de control social en cualquier lugar y época.

Si acierto, ahora alguien en un camello en La Habana porta un artefacto forrado de páginas de revista rusa de los ochenta, adentro de un Sputnik de portada lee A dónde, justo un fragmento escrito hace veinticinco años donde el protagonista de veinticinco años imagina a alguien en igual ciudad leyendo esa misma novela, idénticamente encubierta a los ojos de su tiempo…

Hasta donde sé también haces fotos y videos. ¿Cómo se conectan escritura e imagen para ti? ¿Qué te hace definirte por uno u otro género?

Se conectan sobre las pantallas de mi niñez, a la luz de aquellas proyecciones de transparencias con subtítulos y las fascinantes historias narradas en voz alta antes de dormir… Sigo un principio de adecuación según el cual la forma idónea de una u otra obra responde a cierto pulso proveniente de esa realidad que aún me resulta contemporánea con las “dependencias internas” del lenguaje en sí. En las ideas donde el tiempo físico tiene un peso visible, video quiere ser el medio, durar; allí donde la fijeza o la instantaneidad dominan, dibujar o fotografiar prevalecen. Acaso escribir aporta mejor cañería a ciertos flujos de pensamientos que sólo desembocan claramente como imágenes verbales.

¿Qué estás escribiendo o filmado o tramando ahora?

Ahora mismo converso con la editorial Rialta sobre un libro acerca de Arte no intencionado, museología y detritus susceptible de reciclaje estético, que incluye fotografías, textos y documentos sobre objetos y vídeos relacionados con el tema de una posible manipulación del arte desde la manipulación de arte… Por otro lado, realizo un álbum con una docena de canciones que compuse en inglés sobre las mismas cosas que novelo, disparo, ruedo, pincelo o pixelo.

La novela será presentada por el músico, escritor y profesor Alfredo Triff, este sábado 12 de octubre a las 7:00 p.m., en la librería Books and Books, 265 Aragon Ave, Coral Gables, FL 33134.

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